lunes, 6 de agosto de 2018

La cultura en peligro de extinción.

Una de las cosas que más me gusta de vivir en una ciudad y más en una ciudad como la Ciudad de México, es viajar en el transporte publico; además de ser más comodo, vives y ves varias cosas, aún que no estas exento de ser víctima de la delincuencia.

La semana pasada viaja hacía la oficina,  sí tengo un empleo además de escribir, y subió al transporte una persona a relatar una leyenda de los viejos aztecas, mentiría si trato de escribir el nombre de esta, pero lo hacía de manera maravillosa, con instrumentos de esta gran civilizacion y lo acompañaba con sonidos y ruidos de su propia voz. Los que viven o conocen de lo que hablo, dirán que no hay nada de extraordinario en ello, pero...

No es el hecho en si lo excelso de este escrito es lo que vivimos, sólo pedía una moneda y te regalaba una fotocopia de este relato, una simple moneda por una historia, con la cual puedes deleitar a un pequeño o a un mayor o a una pareja o a uno mismo, y digo regalaba la fotocopia porque el hizo su trabajo al contar la historia y de una manera excelsa, tal vez no creas que es mucho, pero una moneda y una palabra de animo para los que escribimos es mucho más de lo que crees como lector, por que somos egocentricos empedernidos, pero esa es otra historia y la contare en su momento. Volviendo al relato, la moneda era por su trabajo ya hecho, lo increible es que solo pocos dieron la moneda y los que lo hicieron tomaron la fotocopia y la trataron como basura, doblando y arrugando, como si fuera la envoltura de un dulce pero esto no es lo peor de este relato, lo peor es lo mejor y lo guardo celosamente para terminar el relato.

Lo sublime es que después de que el orador ambulante bajo de la unidad de transporte, ni una cuadra avanzando sube un vendedor de golosinas, y aún que no lo creas, ya que yo no lo he logrado creer hasta este momento y ya ha pasado una semana de esto; la gran mayoria compro la golosina.

Y es por esto que nuestro país y nuestra ciudad sufre un grave problema de obesidad y la cultura se encuentra en grave peligro de extinción.

No es que me de golpes de pecho cultural, pero la cultura es mas barata de lo que creemos y nutre más que una golosina.

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